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La fotografía como terapia.

 Vivimos tiempos convulsos en los que el stress es cada día un problema que nos afecta a mas gente en el día a día. ¿Quién no ha sentido esa sensación de desasosiego y ansiedad que nos causa el stress? Es por ello que me gustaría hablaros de como la fotografía puede funcionar de forma muy eficiente a la hora de disminuir el stress.


No puedo estar mas de acuerdo con el video  del fotógrafo británico Craig Skinner, Photography is an antidepressant, donde explica como para el la fotografía funciona como un antidepresivo:  Para mí, la fotografía es una vía de escape. Ofrece una salida creativa que normalmente es difícil de encontrar en la vida cotidiana. Este tipo de liberaciones creativas a menudo pueden ser mucho más satisfactorias que disfrutar de unas cervezas o de un atracón de series en Netflix”.

Para mi la fotografía se ha convertido en un vicio, sano eso si. Mi mujer va todas las semanas a hacer yoga y para mi mi yoga es la fotografía. Si a eso le unimos que la mayor parte de las fotografías que hago son tomadas en entornos naturales la satisfacción y la liberación de stress para mi es aún mayor.

Practicar la fotografía a nivel de aficionado es una oportunidad para concentrarse en realizar algo creativo, y la clave de todo, no es porque tengamos que hacerlo, sino porque realmente nos apetece. ¿No os ha pasado nunca que vuestra cara esboza una sonrisa incluso sin haber llegado a sacar la cámara de la mochila para hacer la foto? 


La fotografía nos permite olvidarnos de los problemas cotidianos y aliviar las tensiones y el stress del día a día. El tipo de fotografía que yo realizo no requiere demasiada planificación pero simplemente el hecho de pensar donde voy a ir para la próxima sesión de fotos me resulta de lo mas gratificante. Me puedo imaginar un fotógrafo de paisaje que a veces planifican la localización para sus fotos con meses o incluso años de antelación. Explorar el lugar en busca del motivo a fotografiar, decidir la óptica idónea para la toma, los parámetros a usar en la cámara y decidir la composición correcta nos ayudan a olvidarnos del stress. Si a esto le añadimos cuando regresamos a casa, procesamos las imágenes con algún programa de edición, contamos lo que hemos fotografiado y mostramos nuestras fotos, el "ritual fotográfico antistress" queda totalmente complementado.


En múltiples ocasiones he regresado a casa con una sonrisa en la boca que lo decía todo. En esos casos, la primera que lo percibe es mi mujer que cuando me ve llegar así enseguida se da cuenta de que he disfrutado.

He de reconocer que este año durante el confinamiento y ahora en Noviembre con las restricciones de movilidad dentro del municipio lo he pasado mal sin poder salir a la naturaleza a hacer las fotos que a mi me gustan. Sin embargo, durante esos periodos he procurado realizar algo de fotografía y os puedo asegurar que aunque no es la fotografía que mas me llena si me ha servido para liberar stress. Es por ello, que todas las imágenes que os muestro en esta entrada fueron realizadas en esos periodos en los que no pude salir a hacer fotos en la naturaleza.


Las fotos siguientes fueron realizadas durante el periodo de restricciones de Noviembre en el que no podía salir de Santander. Tengo la suerte de que Santander es una ciudad maravillosa para vivir










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